Celebrando a nuestros muertos.

Nuestra cultura mexicana está llena de tradiciones de las cuales nos sentimos orgullosos de mostrarle al mundo. De entre todas éstas se encuentra aquella en la que recordamos a los que pasaron a una “mejor vida”, a quienes ya están en el mundo de los muertos; esto los días 1 y 2 de noviembre.

 

A lo largo de nuestro país hay diferentes maneras de celebrar estas fechas, y es que, aunque hablemos de nuestros seres queridos que han fallecido, decimos celebrar, porque son los días en los que ellos regresan del mundo de los muertos para visitarnos y recordar todo eso que los hacía alegres en vida. Es por eso que, aunque haya diferencias del como festejarlo entre una región y otra, en todas ellas siempre existirá un altar con una ofrenda que guarda precisamente lo que sabemos que a nuestros seres les fascinaba comer y beber.

 

Los platillos más representativos que se colocan en las ofrendas son el dulce de calabaza, mole, tamales, las tradicionales calaveritas de azúcar y el imperdible pan de muerto, por supuesto, entre las bebidas para muchos no puede faltar la cerveza, el tequila o el mezcal.

 

Para esta festividad hay ocasiones en las que se le suman nuevas maneras de celebrar, por ejemplo, en el 2015 la grabación de un filme del espía más famoso del cine, mostró un desfile del día de muertos en calles del Centro Histórico, el cual no se realizaba originalmente, pero las autoridades capitalinas en 2016 decidieron mostrar a los turistas que aquello visto en la pantalla era una realidad y para “que no se decepcionaran” al venir en estas fechas y no ver tal alegoría en la ciudad, decidieron organizaron el primer “Desfile de Catrinas”. Este 2017 también se llevará a cabo el sábado 28 de octubre sobre avenida Reforma, integrándose a una de las tradiciones de esta celebración.

 

Cuéntenos qué costumbre tienen en su casa y, si desean a conocer este desfile, no lo duden más y disfrútenlo en vivo, y ya de paso pueden hacer una parada para refrescarse en Salón Corona sucursal Reforma o Génova, en la Zona Rosa.

También, los invitamos que se dejen llevar por la costumbre de redactar “calaveras literarias” y nos las envíen para subirlas a nuestro álbum.