¿Muy Salsa?

En nuestra cocina mexicana un ingrediente esencial es el chile, desde las culturas prehispánicas hasta nuestros días. El campo mexicano produce una gran variedad de chiles con los cuales se preparan una gama inmensa de salsas como la verde, roja, borracha, macha, etc. Y la lista crece constantemente al sumar versiones regionales y también personales.

Aparte de aportar olor, color y sabor a la cocina mexicana, el chile tiene propiedades curativas y de prevención hacía las enfermedades. De esto ya tenían conocimiento nuestros antepasados; sabían del efecto terapéutico del chile, es decir, sabían que estimula el apetito y también lo empelaban como tónico para contrarrestar algunos dolores. A la par, coadyuva como laxante, mitigante para los cólicos, diurético y antiséptico.

Mención aparte merece un compuesto llamado capsaicina, que además de darle picor al chile, tiene efectos antiinflamatorios, anti irritantes y ayuda a la prevención del dolor. También se ha encontrado que es bueno para el corazón, debido a que ayuda a disminuir la presión arterial, estimula el sistema circulatorio, reduce el colesterol y es un anticoagulante natural que disminuye la posibilidad de un infarto.

 

Pues bien, ya sea por sus bondades o por su sabor, muchos piensan que “sin picante, la comida no es comida”. Por ello lanzamos, no 1, ni 2, sino 5 salsas caseras para mejorar la hora de la comida y acentuar el sabor de un rico taco, torta o lo que gustes ordenar.

 

Por cierto, contrariamente a lo que se cree, cuando estás enchilado no es lo más recomendable beber agua sino leche. Aunque habemos quienes optamos por un tarro con cerveza fría*. Tú eliges.

 

*Consume con moderación.

Fuentes:

http://revistas.unam.mx/index.php/cns/article/viewFile/11879/11201

http://www.biodiversidad.gob.mx/usos/alimentacion/chile.html